Qué ver en Mallorca en 7 días: una ruta completa desde Palma
Mallorca es una isla que se disfruta mucho más cuando se recorre sin prisas. Desde Palma, donde historia, mar y vida local conviven a pocos pasos, es muy fácil organizar una semana equilibrada entre ciudad, pueblos con encanto, costa y paisajes de montaña.
Desde Can Cirera, en pleno centro histórico de Palma, nuestra recomendación es dedicar el primer día a descubrir la ciudad y usar los días siguientes para explorar distintas zonas de la isla.
Día 1: Palma con calma
Para empezar la semana, lo ideal es quedarse en Palma y disfrutar de su lado más monumental. La Catedral de Mallorca, junto al mar, es uno de los grandes símbolos de la isla y uno de esos lugares que marcan cualquier primera visita.
Después, merece la pena perderse por el casco antiguo, caminar sin mapa por calles estrechas, patios señoriales y pequeñas plazas, y dejar tiempo para disfrutar del ambiente de la ciudad.
Día 2: Valldemossa y la Serra de Tramuntana
El segundo día lo dedicaríamos a una de las zonas más bellas de Mallorca: la Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Valldemossa es una parada imprescindible. Su imagen de pueblo de piedra, rodeado de montaña, resume muy bien el encanto de esta parte de la isla.
Este día puede completarse con alguna ruta escénica por la sierra, disfrutando más del paisaje que de ir tachando lugares.

Día 3: Sóller y Port de Sóller
Otra excursión muy agradecida desde Palma es la de Sóller y Port de Sóller. Sóller se encuentra en el llamado valle de los naranjos, dentro de la Serra de Tramuntana, y destaca por su entorno verde, su arquitectura tradicional y su carácter elegante y relajado.
Después de pasear por el centro, la continuación natural del día es Port de Sóller, una bahía muy agradable para caminar junto al mar, comer frente al agua y dedicar unas horas a desconectar.
Día 4: Alcúdia y el norte de la isla
El norte de Mallorca merece un día completo. Alcúdia es una de las paradas más interesantes por su casco histórico, sus casas medievales y su ambiente pausado.
Muy cerca se encuentra el yacimiento de Pollentia, la ciudad romana fundada en el año 123, que aporta una dimensión arqueológica muy atractiva a la visita.
Si queda tiempo, este día puede cerrarse acercándose a algún mirador del entorno o a la zona de Formentor, donde el paisaje costero adquiere un carácter mucho más salvaje y panorámico.
Día 5: Cuevas del Drach y costa este
Para la quinta jornada proponemos mirar hacia el este de Mallorca. Las Cuevas del Drach, en Porto Cristo, son uno de los grandes clásicos de la isla y siguen sorprendiendo por la combinación de naturaleza subterránea, recorrido interior y concierto en directo durante la visita.
Porto Cristo, antiguo refugio de pescadores, es un buen lugar para completar el día con una comida tranquila o con un paseo junto al puerto.
Día 6: Santanyí y el Parque Natural de Mondragó
El sureste de Mallorca ofrece un paisaje más abierto, luminoso y muy mediterráneo. La zona de Santanyí es una magnífica elección para dedicar un día a calas, paseos y naturaleza.
En sus alrededores se encuentra el Parque Natural de Mondragó, un espacio protegido que combina senderos, dunas, acantilados, vegetación mediterránea y calas especialmente bonitas.
Día 7: último día entre Palma y el mar
Para terminar la semana, nuestra recomendación es volver a Palma y disfrutarla sin prisas. Después de varios días de excursiones, apetece mucho recuperar el ritmo de ciudad: un desayuno largo, un último paseo por el centro histórico, algunas compras, una visita pendiente o simplemente sentarse cerca del mar y despedirse de la isla con calma.
También puede ser el momento perfecto para repetir el rincón favorito del viaje: una terraza escondida, una calle del casco antiguo, la vista de la Catedral al atardecer o una cena especial en el centro.
Nuestra recomendación para una semana en Mallorca
Si es la primera vez en la isla, esta ruta de 7 días por Mallorca funciona muy bien porque combina lo esencial: Palma, la Serra de Tramuntana, pueblos con encanto, patrimonio, costa norte, cuevas y calas del sureste.
A quienes se alojan en Palma, les solemos recomendar este enfoque porque permite comenzar y terminar el viaje con la ciudad, disfrutando de una ubicación excelente para descubrir tanto el centro histórico como el resto de la isla.
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